¿Qué es lo que estudiaste para llegar donde estás ahora?

Estudié interiorismo en la ESCUELA DIAC de Barcelona, 1981. Título oficial de artes y oficios en LLOTJA, en 1983. Abrí mi propio estudio profesional en Barcelona en el año 1992, después de trabajar en diferentes estudios, actualmente bajo el nombre de Sandra Tarruella Interioristas.
Desde mis inicios no he parado de trabajar en todo tipo de proyectos sobre todo vinculados a la hostelería. En restaurantes podría destacar El Celler de Can Roca (Girona), Can Jubany para el Chef Nando Jubany (Vic), Terre y Murri en Alicante, La Bien Aparecida y la Primera para el grupo Cañadío de Santander, varios restaurantes para el Grupo Saona como son el TurquetaTago Mago, y varios Saona en Madrid, Valencia, Gandia, Denia, Torrente, el restaurante Pastamara en Viena para el Chef Ciccio Sultano, el restaurante Arco y Trenta y Tres en Polonia o el Shiro en Girona para el Chef Paco Pérez, 3 restaurantes en méxico DF, 3 restaurantes para Panino Giusto en Milán, todos los del Grupo Tragaluz, desde 1982 hasta el Spot Mallorca en 2017, uno en Miami.

¿De dónde consigues la inspiración, como te inspiras para tus nuevos proyectos?

Me encanta viajar, el arte y observar a mi alrededor.

¿Qué es lo que más te gusta del mundo del interiorismo?

Cuando era pequeña conocí lo que el interiorismo puede cambiar un espacio. Soñaba con tener una varita mágica con la que crear diferentes ambientes, con el objetivo de mejorar la calidad del que vive dentro. Supongo que así es como empezó todo: estudié para poder hacerlo, cambiar la percepción del espacio trabajando la distribución, las circulaciones, colores, materiales, texturas e iluminación. Con un objetivo: el de mejorar las sensaciones y la vida de las personas que lo habitan.

¿Si tuvieras que definir tu estilo como lo describirías?

Lo definiría, fundamentalmente, como un estilo contemporáneo muy ligado a lo tradicional. Me gusta combinar muebles de diseño de referentes como Miguel Milá o Achille Castiglioni con, por ejemplo, una escultura africana o una silla clásica que me haya regalado una amiga… Un estilo que yo califico como tranquilo, caracterizado por colores neutros que consiguen generar ambientes relajantes y, sobre todo, acogedores. Es cálido y atemporal

¿En la planificación de un proyecto que es lo primero que tienes en cuenta?

Lo primero a tener en cuenta son las necesidades que te traslada el cliente y ofrecerle una solución de calidad, duradera y eficiente, que sume todo lo posible para lograr el éxito del negocio.

¿Qué les recomiendas a las personas que compran un local para convertirlo en un restaurante? ¿Qué es lo que deben tener en cuenta?

Tras la pandemia las terrazas han ganado protagonismo. Hemos sacado los salones y comedores al exterior. Los mármoles y piedras que ya de por sí siempre van formando parte de los muebles de exterior por sus condiciones, ahora cobran importancia por sus dibujos y colores; también los tejidos técnicos, de fácil lavado. Sin descuidar la madera natural, un material fundamental por su capacidad de aportar calidez y transmitir sensación de hogar, de espacio conocido, familiar.
Hay más conciencia sostenible, atención a la naturaleza, a la vegetación. Y también, a nuevos materiales reciclados de residuos, así como un aumento del respeto por lo artesanal pero con nuevos diseños de lenguaje esencial. Nos gusta crear ambientes tanto en restaurantes y hoteles, de un confort y ambiente que sea acogedor, como sentirte en casa. La pandemia también ha funcionado como impulso para los sistemas de reparto a domicilio, lo que se ha convertido en una clave más a la hora de diseñar un proyecto. Los locales han de adaptarse al dinamismo y la versatilidad de esta novedosa opción de consumo en hostelería, para ofrecer el mejor servicio tanto para los clientes como para los encargados de la recogida.

¿Si tuvieras tu propio restaurante, como lo diseñarías y decorarías?

Como lo he hecho para todos los que he proyectado. Cada proyecto nuevo nos lo tomamos como si fuera nuestro.

Sandra Tarruella